domingo, 19 de enero de 2014

JARDINERÍA: CULTIVANDO HERMOSOS TÓXICOS I

   Sin salir de nuestra casa, en balcones y terrazas, disfrutamos a menudo de una lectura agradable, una charla con amigos o simplemente ojeamos el ir y venir de la gente que transita por la calle. Es en estos lugares donde más cercanos estamos del mundo vegetal, siempre y cuando plantas de flor o de hoja adornen con sus colores y aromas estos rincones caseros. Dedicarles un poco de nuestro tiempo libre es necesario si queremos disfrutar de una vista agradable; les proporcionamos agua y alimento para que la tierra limitada de la que disponen se regenere y dispongan de un hábitat en condiciones, como también, es necesario, una limpieza o poda cuando se requiera.
   Nos sentimos familiarizados con estos seres vivos y forman parte del hogar, y lejos de ser un simple objeto decorativo, necesitan del cariño y compañía que les podamos ofrecer.
    Son muchas y conocidas las plantas que normalmente cuelgan de nuestros balcones o las que crecen en nuestras modestas o grandes terrazas. Pero la mayoría de ellas son incógnitas por descubrir en cuanto a sus posibles propiedades o recursos, limitándonos a disfrutar de ellas con la vista y el olfato. Hoy vamos a saber un poco más de estas plantas de maceta, descubriendo características que ampliarán  nuestros conocimientos y, que en general, no sospechábamos.
   La toxicología o "ciencia de las flechas" se ha ido desarrollando gradualmente a través de la experiencia que el hombre ha tenido con sustancias potencialmente perjudiciales o no; muy probablemente estas sustancias fueron productos de origen vegetal. Los venenos se utilizaron inicialmente con fines positivos para el ser humano como la caza ( puntas de flecha envenenadas con sustancias paralizantes o neurotóxicas) o el exterminio de plagas y animales dañinos. Posteriormente serían utilizados como euforizantes, remedios terapéuticos y como métodos tóxicos criminales.    Los conceptos tóxico y veneno, si bien son sinónimos, actualmente se diferencia al primero, generalmente, como un agente químico o físico perturbador de los equilibrios vitales (intoxicación), mientras que para el segundo se define a los mismos agentes pero con intenciones de causar envenenamiento (homicidio o suicidio). 
  Así mismo, según la etiología de las intoxicaciones podemos clasificarlas en accidentales y voluntarias:
- Accidentales: pueden ser ambientales, profesionales, medicamentosas, alimentarias, domésticas infantiles y por ponzoñas de animales y plantas.
- Voluntarias: homicidios y genocidios, suicidios, abortos, toxicofílias, drogodependencias y dopajes en general.

  Géneros de plantas cómo Euphorbia, Amaryllis, Strophanthus, Rhododendron y Acokanthera, entre otros, han sido utilizados como venenos en esta "ciencia de las flechas" desde los periodos primitivos. Actualmente muchas especies de estas plantas, con o sin flor, son clasificadas como ornamentales y cuelgan de nuestros balcones llenando de vida las frías y simétricas fachadas de los edificios.
   

AZALEAS


Azalea índica

   
   Existen  diversas variedades de azaleas, ya que esta planta perteneciente al género Rhododendron, surgió en zonas húmedas de alta montaña en Asia (China, Nepal,Vietnam, Japón y Corea del norte), en Norteamérica, al sur de Borneo, en Nueva Guinea y norte de Europa. Este género pertenece a la familia Ericaceae.
  Las distintas variedades del género se clasifican en :
- Azaleas (propiamente dichas) que son plantas pequeñas para cultivo de maceta, con cinco estambres en las flores. Las azaleas, a su vez, se clasifican en perennes y caducas.
-Rododendros, árboles de tamaño medio (alrededor de cuatro metros), de grandes hojas y flores con diez estambres. El Rhododendron hirsutum y el ferrugineum son de menor tamaño y para poder diferenciarlos de las azaleas, debemos fijarnos en la forma en que se presentan las flores, ya que si se trata de un árbol la flor se presenta en racimos y si es una planta la floración será terminal, una en cada tallo.
   Las azaleas han sido modificadas genéticamente para producir más flor y más colores, por lo que aún la variedad es mucho mayor. Su uso en jardinería como planta ornamental ha desarrollado un gran comercio viverístico, y se suele utilizar como borduras alrededor de los edificios y ocasionalmente formando setos. También podemos encontrar rododendros convertidos en bonsai.


Bonsai de azalea


  Todos los rododendros, sin excepción, son venenosos. Contienen una toxina llamada grayanotoxina en el polen y el nectar, por lo tanto la miel derivada de estas plantas es muy tóxica. El resto de la planta también es tóxica, sobretodo las hojas. Además muchas de ellas contienen glucósidos con propiedades antisépticas y sustancias que son utilizadas para la prensa gráfica como estabilizadores del color. Las grayanotoxinas son diterpenos cíclicos polihidroxilados que se unen a los canales de sodio específicos de la membrana celular, receptores involucrados en la activación e inactivación. La sintomatología por intoxicación, después de un periodo de latencia de minutos o pocas horas (tres) y dependiendo de la dosis son: salivación excesiva, transpiración, vómitos, mareos, astenia y parestesia en las extremidades y alrededor de la boca, descenso de la presión arterial y bradicardia. Las dosis muy altas pueden incluir síntomas como la pérdida de coordinación, debilidad muscular severa y progresiva, bradicardia y taquicardia ventricular, y síndrome de Wolff-Parkinson-White (preexcitación de los ventrículos del corazón). La intervención médica en ocasiones utiliza atropina, pero a pesar de los problemas cardíacos potenciales es raramente fatal y generalmente dura cerca de 24 horas.



  Se han aislado  unos dieciocho tipos diferentes de grayanotoxinas en las hojas y flores de los rododendros y otras plantas, por lo que también es recomendable no utilizar este tipo de flores en gastronomía o cerca de alimentos, e incluso evitar aspirar el polen oliendo las flores intensamente acercándolas a las fosas nasales. Puede causar problemas en animales.
  
  En la literatura clásica podemos encontrar ejemplos de este tipo de intoxicaciones. Tradicionalmente en toda la zona del Cáucaso se ha empleado este tipo de miel de azaleas o rododendros como aditivo para reforzar el poder embriagante de ciertas bebidas alcohólicas, e incluso en el siglo XVIII se comercializó por toda Europa bajo el nombre de "miel loca".
  Homero, en la Iliada,  menciona una mixtura para beber elaborada con miel, de color verde, considerando su color como indicio de toxicidad y situando su procedencia  en la isla de Ténedos, frente a las costas de Turquía y muy cercana a la ciudad de Troya, indicándonos su antigüedad. Aún hoy en día se tiene conocimiento de consumo de miel intoxicada en zonas de Turquía donde se le denomina delibal, tratándose de miel procedente de Rhododendro ponticum y Rhododendro flavum, según J.T. Ambrose. También en la Odisea, Homero vuelve a mencionar esta miel verde durante el episodio en que Circe transforma a los compañeros de Ulises en cerdos. La misma denominación aparece en el Himno a Hermes, donde se exponen las connotaciones nocivas que posee. Algunos autores discrepan en atribuir estos aspectos tóxicos a la miel y apuntan a que otras drogas fueran las causantes de los estados hipnóticos y de embriaguez, citando la posibilidad de la existencia de hidromiel en la primitiva sociedad helena. Recientemente, según A. Mayor, volviendo a examinar el tema planteado, sería la miel el verdadero catalizador que originase los estados de paroxismo capaces de vislumbrar el futuro,y tras salvar problemáticas de traducción de los textos, se trataría de miel procedente de los rododendros o de una especie de su misma familia.
  Fuera del territorio griego y situándonos en el suelo de la actual Turquía,en Trebisonda, por medio de Jenofonte conocemos el relato acontecido a un grupo de soldados del rey persa Ciro, a orillas del Ponto. Tras haber ingerido miel de las colmenas cercanas pierden la razón, tienen vómitos, diarreas y mareos. Este autor nos informa de que los que han comido poco parecen borrachos y los que han comido más parecen fuera de sí o apunto de morir. También Diodoro de Sicilia repetiría siglos después este episodio donde la miel de rododendro sería la sustancia desencadenante de estos efectos, al igual que lo hiciera Dioscórides.


Azalea japónica

  Como apuntábamos en la introducción de esta entrada, cuando nos referíamos a la "ciencia de las flechas",la estrategia de utilizar este tipo de sustancias (venenos) en conflictos bélicos era muy frecuente.
  El autor latino Plinio es el que más datos nos aporta. Reconoce este tipo de miel por su textura, coloración y olor además de por el efecto que producía en el ganado (cabras) que accidentalmente la hubieran ingerido. Propone que puede tratarse de algún tipo de rododendro oriental (Azalea pontica L.) y sitúa su presencia en otras áreas, como en la ciudad de Persis, actual Fars al noroeste de Irán y la zona norteafricana de Mauritania. Existen otras referencias literarias, en este caso filosóficas, las de Porfirio, donde se nos comenta que gracias a la miel Zeus pudo vencer a Cronos y donde afirma que por aquel tiempo aún no existía el vino. 

  Y si bien podemos considerar la toxicidad de las azaleas como venenos perjudiciales o, en su caso, como otra droga de efectos embriagantes, también no está demás que la citemos como planta considerada medicinal con propiedades antireumáticas, antiinflamatorias e hipotensoras. Para su uso se requiere experiencia y normalmente se utiliza de forma externa por medio de compresas de aplicación cutánea, baños o lociones. 
  
  Las azaleas también se pueden cultivar como plantas de interior. En este caso actúan  como filtradoras de aire mediante la fotosíntesis, como cualquier otra planta, de este modo filtran toxinas, contaminantes y dióxido de carbono, que es remplazado por oxígeno fresco.En el año 1989, la EPA o Agencia de Protección Ambiental,estimó que la calidad del aire del interior de los hogares es a menudo 10 veces peor que la del exterior, reconociendo compuestos orgánicos volátiles perjudiciales como el formaldehido, el benceno y el tricloroetileno (considerados compuestos cancerígenos). La Nasa en 1973 comenzó a estudiar estos compuestos presentes en edificios cerrados y a realizar experimentos con plantas comunes de casa, valorando su capacidad para purificar el aire. Entre estas plantas se encuentran los rododendros o azaleas que reducen el dióxido de carbono del humo del tabaco y el formaldehido, también presente en el vinilo, en alfombras nuevas y en las bolsas de supermercado.





  Como hemos observado, estas hermosas plantas de flores variadamente bellas, pueden resultar fatales o beneficiosas según el uso que de ellas se haga, al igual que cualquier otra de las que se estudian en este proyecto. De esta manera intentamos demostrar que el problema no lo ocasionan las sustancias que contienen, es decir, lo que se considera "droga", sino el uso que de ella se haga o la forma de administración de la misma.


  Gracias por entrar en El Proyecto Omega. 








Bibliografía

- Anna Furiani Pedoja; Las guías creativas. Flores en sus balcones y terrazas. Editorial de Vecchi S.A Barcelona 1998.
- Manuel Repetto Jimenez y Guillermo Repetto Kuhn: Toxicología fundamental (4ª edición) Ediciones Díaz Santos - Madrid 2009.

http://www.diccionariosdigitales.net/Lista%20de%20Plantas%20Medicinales.htm
http://institucional.us.es/revistas/habis/39/30%20becerra.pdf
http://www.fmv-uba.org.ar/comunidad/toxicologia/venenos/Flechas.htm
http://www.vetmed.ucdavis.i.htmledu/ccah/health_information/plants_pets.cfm
http://www.farmaciadejaime.com/index.php/es/historia-de-la-apicultura-2
http://xananatura.blogspot.com.es/2011/12/plantas-purificadoras-del-aire

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